Benjamín Casas: “No hay que ser bueno para empezar, hay que empezar para ser bueno”
Benjamín Casas: “No hay que ser bueno para empezar, hay que empezar para ser bueno”
Con solo 17 años, el joven cordobés ya dejó su marca en los tatamis internacionales. Campeón nacional desde niño y medallista panamericano, combina el colegio con intensas jornadas de entrenamiento para seguir cumpliendo sueños.
De las Olimpiadas de Río a su propio sueño
Benjamín Casas descubrió la lucha olímpica cuando era apenas un niño. Pero su gran inspiración llegó en 2016, al ver por televisión los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
“Vi a los mejores del mundo compitiendo por una medalla, representando a su país. En ese momento decidí que quería llegar a ese nivel”, recuerda con una sonrisa.
Desde entonces, su vida cambió. Los juegos, los entrenamientos y los viajes se convirtieron en parte de su rutina, y su nombre comenzó a destacarse dentro del deporte nacional.
🥇 Un camino lleno de logros
Benjamín empezó a entrenar desde muy chico y, a los seis años, ya era campeón provincial y nacional. Su carrera siguió en ascenso:
“A los nueve me convertí en campeón internacional de clubes y a los quince salí por primera vez a competir continentalmente. En el Panamericano U15 del Salvador 2024 gané dos medallas de bronce, y en el Sudamericano Open obtuve una de bronce y tres de oro.”
Este año (2025) logró uno de sus mayores objetivos: obtener el bronce en el Panamericano U17 de Río de Janeiro, un resultado que le permitió consagrarse como una de las grandes promesas de la lucha argentina.

🕓 Entre el gimnasio y el aula
Su rutina no es fácil. “Me levanto a las 7:20 de la mañana, desayuno bien y a las 8:30 ya estoy entrenando. Hago trabajo físico hasta las 10 o 11, después voy al colegio, salgo cerca de las siete de la tarde y vuelvo a entrenar a las ocho”, cuenta.
Combinar el deporte de alto rendimiento con los estudios requiere disciplina, constancia y muchas ganas. “No puedo permitirme comer mal o dormir poco. Mientras más al 100% esté, mejor rindo”, asegura.
💸 Desafíos fuera del tatami
No todo ha sido fácil para el joven luchador. El obstáculo más grande, confiesa, es el económico:
“Muchas veces tengo que costear mis propios gastos para viajar y representar al país. Es difícil, pero no me detiene.”
A pesar de las dificultades, su compromiso y pasión por el deporte se mantienen intactos.
🌟 Inspiraciones y motivaciones
Cuando se le pregunta por sus ídolos, Benjamín no duda:
“El que me motivó desde el principio fue Agustín Destribats, nuestro atleta olímpico. Lo admiro mucho.”
Para manejar la presión antes de competir, tiene su propio ritual: dejar el celular a un lado y concentrarse plenamente. “Evito usar redes sociales y trato de disfrutar el momento. Hay que mantener la cabeza fría y el corazón firme.”

💬 Un mensaje para los que recién empiezan
Antes de despedirse, Benjamín deja una frase que resume su filosofía de vida:
“No hay que ser bueno para empezar, hay que empezar para ser bueno.”
Palabras simples, pero potentes, que reflejan la mentalidad de un deportista que entrena cada día no solo para ganar medallas, sino para superarse a sí mismo.
🖋️ Entrevista y redacción: Alma Vaquel y Lautaro Juárez – 5° año A, turno tarde
📸 Fotografía: Asociación Cordobesa de Lucha Olímpica