DETECTAR NO ES ETIQUETAR, SINO ENTENDER PARA ACTUAR CON EMPATÍA

El autismo, o trastorno del espectro autista (TEA), no es un trastorno,ni una enfermedad,es una CONDICIÓN del desarrollo neurológico que afecta la manera en que una persona se comunica, interactúa socialmente y percibe el mundo.

En una entrevista a la licenciada María Eugenia Arnaudi, conversamos sobre este diagnóstico, como influye en la adolescencia y de qué manera podemos actuar para incluir y acompañar a las personas con autismo. 

Maria Eugenia Arnaudi, es Licenciada en Psicología y Profesora universitaria, también es especialista en el área clínica educacional y en el campo del autismo. En conversación con ella nos explicó que cuando hablamos de autismo, hablamos de una condición y mencionó que : “Una condición es una característica de la salud que puede necesitar cuidados, pero no siempre es una enfermedad, aunque tanto para las leyes y para la sociedad sea considerada una discapacidad”.

Además, para seguir comprendiendo sobre este modo de ser y estar en el mundo nos explicó que “el autismo no es algo de qué avergonzarse, las personas con autismo son igual de capaces que cualquier otra, solo a su propio ritmo y tiempo”.

Autismo y adolescencia

La pubertad puede ser desafiante para cualquier joven, pero es especialmente difícil para los jóvenes con autismo. Los jóvenes en el espectro tienden a sentirse incómodos con el cambio, y los cambios en su cuerpo podrían sentirse raros e incluso asustarlos. Además, comprender las reglas sociales y encajar con los amigos se vuelve más difícil en la adolescencia, lo que puede hacerlos sentir ansiosos o deprimidos.

En el colegio no siempre es fácil identificarlo, ya que cada persona con autismo es única, pero pueden observarse algunas señales que ayudan a reconocerlo:

🔹 Conducta e intereses:

Puede hablar poco o tener dificultad para iniciar y mantener una conversación. A veces repite frases o usa un tono particular al hablar, y puede no comprender chistes, ironías o dobles sentidos.Presentan movimientos repetitivos (balancearse, aletear con las manos), necesitar rutinas estables y mostrar incomodidad ante los cambios. También puede tener intereses muy intensos en temas específicos (dibujos, trenes, números, etc.).

🔹 Sensibilidad:

Algunas personas con autismo se alteran con ruidos fuertes, luces intensas o ciertas texturas, mientras que otras buscan estímulos que les resulten agradables, como tocar objetos o mirar cosas que giran.

🔹 Interacción social:

Le cuesta hacer amigos o participar en juegos grupales, prefiere jugar solo o con pocos compañeros y no siempre entiende las reglas sociales implícitas, como turnarse o respetar distancias.

Es importante recordar que tener algunas de estas características no significa necesariamente que alguien tenga autismo. Solo un profesional (psicólogo, neurólogo o psiquiatra infantil) puede realizar un diagnóstico adecuado.

Segun palabras de la psicóloga, esta condición muchas veces se diagnostica recién en la adolescencia. Esto puede deberse a que los avances científicos actuales permiten una detección más temprana, pero también a que los comportamientos característicos pueden desarrollarse gradualmente con el tiempo o confundirse con otros trastornos o condiciones. 

 “El autismo es un funcionamiento subjetivo”, señala la especialista. “En la adultez se observan rutinas armadas a su medida, especialmente si han recibido apoyo terapéutico. En la transición a la adultez, es fundamental valorar los niveles de autonomía que cada persona alcanza y qué soportes necesita para lograr independencia.”

Por eso, al finalizar la secundaria y comenzar la vida laboral, es necesario seguir acompañando con talleres protegidos, hogares de día y planes de trabajo, fomentando su inserción y adaptación al mundo adulto.

Normalizar los cambios físicos

En la adolescencia, los llamados intereses específicos pueden variar ampliamente y reflejar su forma particular de interactuar con el entorno. Algunos jóvenes pueden destacar en áreas como el dibujo, la música o las matemáticas, aunque a veces les resulte difícil comprender conceptos abstractos o figurados.

Aunque también, la adolescencia, es una etapa donde los cambios físicos, emocionales y sociales pueden ser más difíciles de comprender, por lo tanto la importancia está puesta en saber cómo incluir, comprender y acompañar a las y los jóvenes con autismo porque detectar no es etiquetar, sino entender para actuar con empatía.

Durante la pubertad, los adolescentes con autismo pueden necesitar apoyo adicional para entender los cambios físicos y emocionales que experimentan. La psicóloga explica que la educación temprana sobre el cuerpo y la sexualidad es fundamental para reducir la ansiedad y fomentar la autonomía.

Por ejemplo, los jóvenes deben saber qué ocurre cuando llega la menstruación y cómo manejarla antes de que suceda. También se recomienda enseñarles sobre los cólicos y otros dolores normales, utilizando escalas de dolor o recursos visuales para ayudarles a expresar lo que sienten. 

En el caso de los varones, es importante explicar qué son las erecciones y las eyaculaciones antes de que ocurran, aclarando que los sueños húmedos no son lo mismo que orinarse en la cama. Comprender estos procesos evita que sientan miedo o confusión respecto a su cuerpo.

Además, algunos adolescentes con autismo y epilepsia pueden experimentar más convulsiones durante la pubertad, por lo que es esencial mantener un seguimiento médico constante.

 Promover la empatía y prevenir el bullying

La psicóloga Arnaudi coincide con el equipo de trabajo en que la información y la inclusión son las mejores herramientas para prevenir el bullying que sufren muchos adolescentes con autismo.

“Se debe informar a la población, compartir proyectos y experiencias, y crear espacios donde puedan participar desde sus propias capacidades. El autismo no es motivo de vergüenza; no te convierte en más ni en menos.”

Como jóvenes hemos escuchado y a otros jóvenes burlarse de alguien por ser diferente o referirse a alguien como «autista» o disfrazando la palabra como «bautista» y creemos que no es un insulto gracioso, sino es cruel.

Necesitamos una sociedad más respetuosa, empática e informada, donde todas las personas puedan ser aceptadas y comprendidas tal como son, porque ya están lo suficientemente incómodas por tantos cambios nuevos como para ser burlados e insultados por quienes deberían ayudarles en este proceso.

Periodistas de 5c TT: Luna López,Agustina Palacios,Julieta Madero,Bianca Tarabuso y Jimena Barboza

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